Restaurante Le Relais de Venise – Paris

Lugar: Restaurante Le Relais de Venise

Dirección: 271 Boulevard Pereire – Paris – Francia

Teléfono: 45 74 27 97

Siguiendo con la capital francesa y sus restaurantes, voy a comentar un restaurante al hace ya varios años que fui por primera y al que he vuelto cada vez que ido a Paris. No es que sea un restaurante espectacular, ni siquiera es cómodo pero tiene un encanto especial que lo hace único.

Se encuentra situado al final del Boulevard Pereire, en la zona de Porte-Maillot y tiene una estación de metro muy cerca.

El restaurante tiene casi 50 años de historia y desde entonces ha sido regentado por la misma familia. En la actualidad, puedes ver cada día a la dueña atendiendo al restaurante. Es una persona muy curiosa ya que va siempre con su moño canoso y muy bien maquillada para atender su negocio.

Aunque hay muchos restaurantes en el mundo que imitan el modelo, hay un cartel en la puerta que claramente indica que es el único en Paris y que no tienen sucursales. Por lo que pone en su tarjeta solo reconocen uno en Londres y otro en Barcelona.

Su éxito es indiscutible y las veces que ido siempre he encontrado cola en la entrada.

El local se compone de dos plantas, la planta de abajo cuenta con un aforo para unas 60 personas o así, aunque como están las mesas muy juntas a lo mejor caben más. La planta de arriba a la que se accede a través de una escalera de caracol por la que no cabe mas de una persona, es mas pequeña e intima y tiene unas 8 mesas.

La decoración es eminentemente clásica con el predominio del rojo. El tema de la proximidad de las mesas es tema aparte ya que el espacio entre unas y otras es casi inexistente. Es de los pocos sitios en los que voy a pesar de esto y me mentalizo antes de ir ya que es lo hay. En verano, ponen una terraza que amplia el espacio en un par de milímetros.

No hay carta como tal sino que se sirve lo mismo para todo el mundo, una ensalada de nueces con salsa especial de primero y el famoso entrecot con patatas fritas y la salsa especial de cuyo secreto presumen de segundo. Lo único que te preguntan es el punto de la carne y la bebida. La carne es espectacular y las patatas están buenísimas, cortadas muy finas. Traen una bandeja con la carne y otra para las patatas, y la sirven en dos tandas.

La carta de vinos es correcta, aunque al igual que hicimos en Chez Clement, tomamos el Beaujolais.

La carta de postres te la traen escrita a mano con una letra poco comprensible por lo que decidimos tomar lo que la camarera nos recomendó, los profiteroles de chocolate y el Vacherin de la casa que es una especie de merengue con chocolate. Ambos postres muy ricos.

El servicio es correcto, con su uniforme típico de la casa desde siempre y hablando varios idiomas. No se si será política de empresa, pero yo solo he visto camareras mujeres siempre que he estado. Las que atienden el piso de arriba tienen doble mérito ya que suben y bajan a por la comida continuamente por la escalera de caracol que antes mencioné y que no inspira demasiada confianza.

El precio es muy bueno ya que la fórmula ensalada+entrecot son unos 25 euros, si bien los postres en proporción a la comida son caros ya que rondan los 8 euros. Es habitual en Francia que los postres sean más caros de lo que estamos acostumbrados en España.

En definitiva, un lugar muy recomendado para cenar por un precio asequible en una ciudad donde por este precio se cena en pocos sitios.

Valoración – 8/10