Lugar: Restaurante La Gloria de Montera
Dirección: Calle Caballero de Gracia 10 – Madrid
Teléfono: 91 523 44 07
Web: www.lagloriademontera.com

Se trata de uno de los restaurantes con más éxito de Madrid ya que pocos son los lugares en los que se suele encontrar una cola de espera en la puerta del restaurante como ocurre aquí.
La clave de este fenómeno popular se puede resumir básicamente en la posibilidad de comer platos más o menos elaborados y que la mayoría asociaríamos a un restaurante de precio medio-alto, por un precio más que asequible. No reservan mesa, ni permiten que la gente se siente si no están la mitad mas uno por lo que la optimización es máxima.
Se encuentra situado en una calle junto a la Calle Montera y paralela a la Gran Vía de Madrid y pertenece a un Grupo en el que se encuentran también La Finca de Susana, Public y Bazaar, todos ellos relativamente cerca unos de otros.
Es evidente que nadie da duros a pesetas y que la gran ventaja de su precio se ve mermada en otros aspectos que le restan mucha valoración y que ya dependerán de la importancia que le demos cada uno para que nos guste mucho o nos desagrade.
El local es bastante grande aunque no sabría calcular la capacidad ya que la distancia de unas mesas a otras es tan pequeña que hay el doble o el triple de mesas que otro restaurante del mismo tamaño. Las mesas de 4 personas no están mal, pero en las de 2 personas realmente el espacio de separación es mínimo.
Su decoración es bonita, con colores blancos y negros y unas lámparas naranjas que le dan un toque moderno.
En la carta se pueden encontrar todo tipo de platos, muy bien presentados por lo general y en una vajilla bonita. Yo llevo yendo muchos años por lo que he probado prácticamente todo, y destacaría entre los entrantes, la ensalada de de queso de cabra con vinagreta de miel, el Carpaccio de bacalao y el salmorejo. Su precio no supera los 5 euros.
En cuanto a los platos principales, el confit de pato con compota de manzana a la antigua, el hojaldre de lomo al Oporto, el Strudel o el Arroz a Banda están muy bien. Ninguno supera los 10 euros.
Los postres están muy buenos y si te gusta el chocolate, la locura de caoba y marfil te encantará. El chocolatísimo también está bien. Hay un postre de turrón que se llama el postre de Timbaón que también merece la pena. Los postres cuestan alrededor de 3 euros.
La carta de vinos es escasa aunque siempre hay algún que otro vino conocido con precio ajustado.
El servicio es eminentemente asiático y por lo general suele ser bastante flojito aunque teniendo en cuenta que la rotación en el personal es también continua, nunca sabes el que te va a tocar como decía Forrest Gump.
En definitiva, un lugar que yo recomendaría pero al que hay que ir sabiendo a lo que uno va y las carencias que tiene. Aun así yo en las veces que he estado, ha habido veces de gustarme muchísimo pero una de las veces me fui porque la mesa que nos habían dado no reunía el espacio suficiente para estar mínimamente cómodo.
Valoración – 7/10




















A mi este sitio me encanta y cada vez que voy a Madrid me dejo caer por allí. Su calidad/precio me resulta inigualable y estoy de acuerdo en lo de los postres ya que son buenisimos.
Me gusta mucho para ir al menú del mediodia y está muy bien ya que está muy bien deprecio teniendo en cuenta que son mesas vestidas con mantel y servilletas de tela. Los platos a veces están mejor que otras pero los postres suelen ser siempre muy ricos.
Uno de mis favoritos cada vez que voy a Madrid y puedo ir por esta zona voy a la Gloria a comerme la locura del chocolate. Muy buena recomendación
Unos restaurantes interesantes La Gloria,La Finca y Bazaar pero en los que tenemos que tener en cuenta que la comida proviene de un catering lo cual no quiere decir que sea malo ni mucho menos pero hay que saberlo.
Muy bueno el blog por cierto
Fui el otro día aconsejada por un compañero de trabajo que halbaba maravillas de este sitio. Cuando vi la cantidad de gente que había en la cola del restaurante pensé que tendría razón mi amigo y que el sitio iba a ser la bomba.
La realidad fue otra, la decoración es correcta y para de contar, las mesas son minúsculas y totalmente pegadas las unas a las otras pero lo peor de todo fue el mal servicio que de tan rapido que es parece que te quieran echar.
Creo que ni tanto ni tan calvo . No me gustan los sitios donde se eternizan para traerte un plato pero tanpoco que me traigan uno sin que me haya acabado el otro .
Por no decir que la comida estaba insulsa y de mala calidad.
No vuelvo