Restaurante La Cabaña – Algeciras

Lugar: Restaurante La Cabaña

Dirección: Calle Agua marina 5 bis – Algeciras – Cádiz

Teléfono: 956 66 73 79

Continuando con el recorrido por los restaurantes de Algeciras entre los que ya he escrito sobre La Carbonería, La Tenería y Bitácora, hoy le toca el turno a La Cabaña, un asador-parrilla que ha sido la gran decepción entre los que he visitado por la zona.

Se encuentra situado al final de una calle muy alejada del centro a la que se accede por la autovía y en la que no hay nada mas por la zona. El restaurante tiene una entrada al más puro estilo asador y una barra a la izquierda según entras que precede al salón principal en la que te puedes tomar un aperitivo.

La decoración mezcla lo rústico con lo surrealista, ya que por una parte parecería la típica decoración de un asador con predominio de la madera y una parrilla grande visible al público, pero por otro lado tienen jaulas con cajetillas de tabaco dentro y grandes garrafas de cristal rellenas de corchos de botellas de vino y diferentes carabinas por el techo.

Se podría considerar comida tradicional con algunas variantes modernas. Entre los primeros platos, pedimos la morcilla a la parrilla que estaba bien, unas berenjenas rellenas de marisco que si bien pudiese resultar algo más o menos creativo, no tenían excesiva gracia. Para completar los entrantes pedimos un revuelto de erizos que no tenía prácticamente sabor por lo que la presencia del crustáceo lo digo porque lo ponía en la carta y no por convencimiento al comerlo.

La especialidad en los platos principales son las carnes. Pedimos la pata de cordero pero como no tenían probamos el brazuelo de cordero que no estaba mal de punto aunque un poco fuerte de sabor. En cuanto a la parte de la parrilla, tomamos el entrecot de buey, de buena calidad y punto aunque presentado con demasiada grasa y muy escaso comparativamente con cualquier otro asador.


Como vino de la casa tiene un Señorío de Pedraza, un vino extremeño que no está mal. Su precio son 14 euros.

La parte de los postres es totalmente suprimible ya que el postre recomendado son unos creppes con helado de vainilla con chocolate por encima. El plato viene muy poco presentado, con un solo crep y no me gustó lo cual es difícil teniendo en cuenta mi debilidad por el dulce.

El servicio es muy bueno en cuanto a profesionalidad y amabilidad por parte del camarero aunque es demasiado lento ya que la proporción camarero/mesas es desproporcionada para poder dar un servicio de cierta calidad.

El precio es caro con respecto a la calidad que se ofrece y sobre todo respecto a otros restaurantes de la ciudad. El precio de una comida con vino está en torno a los 45-50 euros.

Valoración – 4,5/10