Lisboa – A Ritmo de Fado

Al igual que he hecho ya con otras ciudades que he visitado, voy a hacer algunas recomendaciones generales y otras más particulares sobre mi experiencia en varias visitas a la capital portuguesa que puedan servir como complemento a una guía de viajes o para tomarlo como modelo de viaje en su totalidad o en alguna de sus partes.

lisboa

Se puede llegar a Lisboa por carretera o bien en avión aunque mi sorpresa reciente ha sido que si bien desde Madrid, la cantidad de vuelos operados es importante (Iberia, Spanair, etc) desde otras ciudades como por ejemplo Málaga la cantidad de vuelos directos es muy pequeña por lo que dependiendo de los horarios, es posible que merezca hacer escala en Madrid. En cualquier caso, en la parte derecha de la pantalla tenéis diferentes buscadores para encontrar los vuelos. Hay que tener en cuenta que en Lisboa es siempre una hora menos que en la España Peninsular.

Su población está tasada en la actualidad en torno a 565 mil habitantes en torno a los 85 kilómetros cuadrados de su área. Mi estimación para poder conocer Lisboa y alrededores sería de una semana aproximadamente, si bien su proximidad y el coste más bajo que el de otras capitales europeas, pueda invitar a visitarla en varias ocasiones y de esta manera dividir las cosas que se pueden visitar.

Como sugerencia para las llegadas en avión, voy a contar un poco el itinerario que hice la última vez que fui y estuvo muy bien:

Aprovechando la proximidad con el aeropuerto, la primera visita sería a la zona del Parque de las Naciones, donde se celebro la Expo 98 y que es un gran ejemplo de la modernización de la ciudad y del gran desarrollo urbanístico experimentado en los últimos años.

En la actualidad, es una zona de ocio con jardines temáticos, centros de exposiciones, espectáculos y eventos.

Nosotros comimos en el Restaurante Chimarrao, una cadena de restaurantes muy extendida por el país y que no está mal para probar en plan informal el típico sistema rodizio brasileño.

Uno de los lugares que no se pueden dejar de visitar es sin duda el Castillo de San Jorge, situado en el Barrio de Alfama. Este barrio es uno de los más turísticos de la ciudad y conserva hoy en día el trazado urbanístico irregular de calles empinadas con fuerte desnivel que descienden desde el Castillo, por lo que preparaos para una buena caminata por la zona en la que se pueden apreciar las huellas dejadas por los musulmanes en una dominación que duró 450 años.

Desde el Castillo podemos apreciar las vistas más bonitas del Tajo. A continuación y si las fuerzas lo permiten se puede visitar el Barrio Alto, que es donde se encuentran las casas de fado más importantes por lo que si se visita por la noche, se puede aprovechar para asistir a una de ellas.

Para el día siguiente, se podría visitar “la baixa”, parte baja de la ciudad y que hace las funciones de centro financiero y comercial de la ciudad. También es conocida como baixa Pombalina ya que fue el Marqués de Pombal el que diseñó estas calles con forma de cuadrícula y que mantuvieron los antiguos nombres de los oficios que en ella se desarrollaban.

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La Plaza de Comercio y la Plaza de Rossío son las más significativas de la zona. En la primera, tuve la oportunidad de asistir a un espectáculo en Nochevieja y la segunda suele ser punto de encuentro.

Utilizando el elevador de Santa Justa, se llega directamente al Barrio de Chiado, en el que se puede visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto o el Museo de Chiado. Para comer en la zona, está el Restaurante Tertulia de Loreto que es una buena opción.

La zona de la Plaza de España es la parte de la ciudad en la que podemos encontrar los centros comerciales, que suelen abrir sus puertas hasta bastante tarde. Es en esta zona donde se encuentran también la gran mayoría de los hoteles. Si bien normalmente suelo recomendar lugares para alojarse, lo cierto es que no he tenido demasiada suerte en este aspecto por lo que en está ocasión vuestros comentarios en este apartado serán de mayor utilidad. Si que os dejó el link del hotel en el que estuve la última vez para que no vayáis.

Siempre queda la opción de los buscadores como Lastminute, Atrapalo o Central de Reservas para buscar un hotel.

El Barrio de Belem es probablemente lo más emblemático de la ciudad. En la desembocadura del Tajo, desde donde partían las carabelas en busca de nuevas tierras y supone el recuerdo de la edad de oro portuguesa. Relacionado con los descubrimientos, el monumento en forma de carabela con Enrique el Navegante de pie en la proa, fue erigido para conmemorar los 500 años del fallecimiento del Infante Don Enrique. Su inauguración tuvo lugar en Agosto de 1960. Tiene una altura de 52 metros.

Continuando junto al Tajo, encontramos la Torre de Belem, que en su momento sirvió de Fortaleza y que en la actuialidad ha quedado como símbolo de la ciudad y es considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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Al otro lado de  la carretera, se encuentra el Monasterio de los Jerónimos, considerado también Patrimonio de la Humanidad y que es el ejemplo más emblemático del estilo manuelino. En su interior, descansan los restos de Vasco de Gama y Luis de Camoes.

A la espalda del Monasterio se encuentra la famosa confitería de Belem, que desde 1837 sirve sus famosos pasteles. Están muy buenos y hay unos muy parecidos a las torrijas, que se espolvorean con azúcar y canela que a mi me encantan, pero no recomiendo llevarlos por que pierden mucha gracia cuando no están recién hechos.

En lo que hace referencia a la gastronomía, se puede encuadrar dentro de la cocina mediterránea, con tres pilares básicos: pan, aceite y vino. Tiene una clara influencia de las ex colonias portuguesas sobre todo en el uso de la especias.

En el terreno de las carnes, se come mucho porcino y se elaboran embutidos como el presunto (jamón) o el Chouriso.

En el terreno de los pescados, hay que destacar  las espetadas de diferentes pescados, principalmente sardinas. Sin duda el pescado rey de la cocina portuguesa es el bacalao. Los cocineros portugueses dicen que existen 365 recetas para prepararlo, una para cada día del año.

Exceptuando el Oporto, los vinos portugueses son poco conocidos fuera de sus fronteras. Merece la pena probar el vino verde.

Para moverse por la ciudad, la mejor manera es una combinación de metro y autobús. Se pueden comprar unos abonos por días o por varios días que dan acceso ilimitado por un buen precio y que además tienen descuentos en algunos lugares de la ciudad. El tranvía es mas una atracción que un medio de transporte ya que si bien merece la pena darse una vuelta no suele ser muy útil a la hora de hacer turismo.

Si uno tiene la oportunidad y el tiempo, merece la pena visitar las localidades de Sintra, Cascais y Estoril que se encuentran muy cerca de Lisboa y sobre las que comentaré otro día.